
La disminución en la matrícula estudiantil registrada durante los últimos meses en diversos municipios de Nayarit obligó a las autoridades educativas a reestructurar la oferta en las aulas para el próximo ciclo escolar. El ajuste contempla la baja de aproximadamente 100 grupos en el nivel básico, medida que responde de manera directa al cambio demográfico identificado en la entidad.
El procedimiento de evaluación se consolida tras el periodo de preinscripciones realizado en febrero, insumo que permite proyectar en mayo las necesidades reales del sistema de enseñanza. Tras analizar los índices de inscripción junto con la estructura directiva y docente, el sector educativo estatal detectó los decrementos en la demanda que justifican la fusión o reducción de grupos.
Para sostener la operación de un salón de clases, los lineamientos federales fijan una media de 16 alumnos por aula; sin embargo, en el ámbito local se aplican criterios más flexibles con el objetivo de preservar las plazas docentes y asegurar la cobertura. La integración comunitaria a través del Consejo Nacional de Fomento Educativo interviene sólo cuando la población infantil en un plantel disminuye a rangos de tres a cinco estudiantes.
Las autoridades del ramo precisaron que la medida no implica la clausura de planteles, sino la reorganización interna de sus turnos y secciones. Aquellas escuelas que anteriormente operaban con dos grupos por grado reducirán su capacidad a un solo grupo, adaptando la infraestructura a la cantidad de niñas y niños registrados.
Con este esquema de ajustes pedagógicos y administrativos, la administración estatal busca garantizar el derecho a la educación de la niñez en las zonas con baja densidad escolar, al tiempo que brinda certeza laboral a las maestras y los maestros adscritos al sistema público.

