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Espera el cardenal Carlos Aguiar su relevo al frente de la Arquidiócesis de México

El papa León XIV aceptó el 29 de septiembre la renuncia de Mario Espinosa Contreras al gobierno de la Diócesis de Mazatlán, casi dos años después de que el obispo tepiqueño la presentara al cumplir 75 años. Espinosa pertenece a una generación de tres prelados nacidos entre marzo de 1949 y enero de 1950 en el territorio de la diócesis de Tepic, que llegaron a obispos; dos de ellos son además cardenales. Esos dos siguen en funciones, con la renuncia entregada y a la espera de sucesor.

El mayor es José Francisco Robles Ortega, nacido el 2 de marzo de 1949 en Mascota, Jalisco, municipio que pertenece a la diócesis de Tepic. Es cardenal desde 2007 y arzobispo de Guadalajara desde 2012. Le sigue Espinosa, nacido en Tepic el 22 de noviembre de 1949. El menor es Carlos Aguiar Retes, nacido en la capital nayarita el 9 de enero de 1950, cardenal desde 2016 y arzobispo de México desde 2018. De Robles se ocupará otra entrega de Meridiano. Esta repasa la carrera de Aguiar, que gobierna la sede más importante del país.

Aguiar y Espinosa coincidieron en el Seminario de Tepic y son amigos desde la infancia. Ambos se ordenaron sacerdotes en 1973, cuando gobernaba la diócesis Adolfo Suárez Rivera, obispo de Tepic de 1971 a 1980, a quien Aguiar reconoce como su mentor. Aguiar recibió el presbiterado el 22 de abril de ese año en la Catedral de Tepic. Suárez Rivera aparece también en la historia de Robles: fue arzobispo de Monterrey hasta 2003, y al aceptar su renuncia Juan Pablo II nombró en su lugar al obispo nacido en Mascota.

Aguiar cursó humanidades y filosofía en el Seminario de Tepic entre 1961 y 1969. Estudió teología en el Seminario de Montezuma, en Nuevo México, de 1969 a 1972, y la terminó en el Seminario de Tula, Hidalgo. Ya ordenado, fue vicario en la parroquia de Santa María Goretti, en Tepic, y en 1974 lo enviaron a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico.

En 1978 asumió la rectoría del Seminario de Tepic, que conservó trece años, hasta 1991, y desde la cual formó a numerosos sacerdotes de la diócesis. En ese periodo presidió la Organización de Seminarios Mexicanos (OSMEX), de 1986 a 1990, y fue vocal de la directiva de la Organización de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM).

En 1991 volvió a Roma. El 7 de junio de 1996 se doctoró en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana con una tesis sobre la crítica de los profetas al ayuno. Entre 1992 y 1996 integró el equipo de biblistas que preparó la Biblia de América. De regreso en México, enseñó Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia de México y dirigió la Residencia Juan XXIII para sacerdotes. Espinosa había trabajado siete años en las residencias de la misma universidad, hasta su nombramiento como obispo.

Juan Pablo II nombró a Aguiar obispo de Texcoco el 28 de mayo de 1997, y Aguiar recibió la consagración el 29 de junio. Gobernó esa diócesis casi doce años. El 5 de febrero de 2009 Benedicto XVI lo promovió a arzobispo metropolitano de Tlalnepantla, sede de la que tomó posesión el 31 de marzo.

En esos mismos años ocupó cargos de dirección en los organismos episcopales. En la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) fue secretario general de 2004 a 2006 y presidente de 2006 a 2012, dos trienios que incluyeron la visita de Benedicto XVI a Guanajuato. En el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) fue secretario general de 2000 a 2003, primer vicepresidente de 2003 a 2007 y presidente de 2011 a 2015. Como vicepresidente participó en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, Brasil, en mayo de 2007, donde coincidió con el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, quien encabezó la redacción del documento final.

Ya como papa, Francisco lo llamó a las dos asambleas del Sínodo de los Obispos sobre la familia, en 2014 y 2015, y lo creó cardenal en el consistorio del 19 de noviembre de 2016, con el título de la iglesia romana de los santos Fabián y Venancio en Villa Fiorelli. En julio de 2023 lo designó uno de los presidentes delegados de la asamblea del Sínodo sobre la sinodalidad. Es miembro de la Pontificia Comisión para América Latina y del Dicasterio para la Cultura y la Educación.

El 7 de diciembre de 2017 Francisco aceptó la renuncia del cardenal Norberto Rivera Carrera y nombró a Aguiar arzobispo de México. Tomó posesión el 5 de febrero de 2018 en la Basílica de Guadalupe. Rivera había gobernado antes la Diócesis de Tehuacán, donde lo sucedió Espinosa en 1996.

La de México es la sede primada del país y la primera que fue elevada a arquidiócesis. El papa Clemente VII la erigió como diócesis el 2 de septiembre de 1530 con la bula Sacri Apostolatus, y el 12 de febrero de 1546 pasó a ser arquidiócesis. Su primer obispo y primer arzobispo fue el franciscano fray Juan de Zumárraga. Llegó a abarcar buena parte del territorio nacional; con la creación de la diócesis de Toluca, en 1950, se desprendió gran parte del Estado de México, y en 1960, al erigirse la de Texcoco, quedó limitada a la Ciudad de México.

Aguiar propuso dividirla. La CEM aprobó la iniciativa en noviembre de 2018 y el 28 de septiembre de 2019 Francisco anunció la creación de las diócesis de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco, formadas con territorio de la arquidiócesis y sufragáneas de ella. Fueron erigidas el 4, 5 y 7 de noviembre de ese año. Según las cifras difundidas entonces, la arquidiócesis conservó 307 parroquias.

Pertenecen a ella la Catedral Metropolitana y la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, que depende del arzobispo por medio de la Vicaría Episcopal de Guadalupe y es el santuario mariano más visitado del mundo. Las estimaciones más citadas hablan de unos 20 millones de peregrinos al año; en diciembre de 2025 el gobierno capitalino contabilizó 13 millones en torno a la fiesta del 12 de diciembre. En 2031 se cumplirán 500 años de las apariciones del Tepeyac.

Como parte de la preparación de ese aniversario, según el comunicado de la arquidiócesis, el 12 de julio pasado el cardenal aceptó la renuncia del rector de la Basílica, Efraín Hernández Díaz, y nombró en su lugar al canónigo Daniel Víctor Villalobos Ortiz. El cambio llegó después de una revisión administrativa que Aguiar ordenó desde 2025 y cuyos resultados informó a la CEM, a la Nunciatura Apostólica y a la Santa Sede. La prensa había reportado denuncias internas sobre el manejo de recursos y limosnas del santuario. Aguiar anunció además una comisión para preparar el jubileo guadalupano.

El canon 401 del Código de Derecho Canónico pide a los obispos diocesanos presentar su renuncia al llegar a los 75 años. Aguiar envió la carta al papa el 27 de noviembre de 2024, tres días después que Espinosa, y cumplió los 75 el 9 de enero de 2025. Por carta del 16 de enero, el nuncio apostólico le comunicó que permanecería en el cargo donec aliter provideatur, hasta que se disponga otra cosa, como ocurre con Robles en Guadalajara desde marzo de 2024.

Tras la muerte de Francisco, el 21 de abril de 2025, Aguiar participó en el cónclave que el 8 de mayo eligió a León XIV, a quien corresponde ahora nombrar al sucesor. Han pasado 22 meses desde que envió su renuncia, el mismo tiempo que esperó Espinosa. En enero de 2025, Excélsior recogió los nombres que entonces circulaban en la curia capitalina para sucederlo, con los cargos que tenían en ese momento: el arzobispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong; el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro; el auxiliar de México Francisco Javier Acero, y el arzobispo de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe.

Cuando llegue el relevo, Aguiar conservará su condición de cardenal elector hasta el 9 de enero de 2030, cuando cumpla 80 años. El domingo 27 de septiembre presidió la misa de mediodía en la Basílica, dedicada a la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

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